Monday, February 26, 2007

Galeria Apátrida & Aldrovandi-Clusius present

NOSTALGIA DE LOS MONSTRUOS

Algunos de los libros conservados en la Biblioteca Tiziana de la tranquila población de Leiden en Holanda esconden los monstruos que habitan la lejana América de los siglos XVI y XVII. La Galería Apátrida y sus socios ocasionales se complacen en traerles a ustedes algunos de estos seres de maravilla. Hay uno que se alimenta del viento y a muchos los sustentan la falta de argumentos científicos.

Las cifras de la historía dirán que qué mal esos europeos imaginándo gigantes acéfalos, monstruos y animales horribles; que imágenes como la de los caníbales justificaron los peores crímenes de nuestra historia. Los más optimistas dirán que gracias al "descubrimiento" somos lo que somos: la raza alegre, mixta y trabajadora, bla, bla, bla.

La Galería no se compromete con ninguna de las dos tendencias. Para desgastarse en ese tipo de discusiones existen muchas otras arenas. Aqui sólo se presentan algunas pruebas de que América estaba inventada mucho antes de que don Américo, en 1504, le escribiera al patrón Medicis: "Mano, Colón estaba equivocado".

América estaba en los sueños de los Europeos y fue, por algunos años y para algunos, el escenario donde se vertían todas las maravillas de los mitos, las religiones, los cuentos de viajeros como Sir John Mandeville, Simbad y los vikingos. No se debe reducir la historia a argumentos morales. Las relaciones entre los hombres están mediadas en una gran medida en los escenarios de la imaginación y allí lo bueno y lo malo y lo feo y lo bonito se trenzan en lazos que sostienen los bloques y las generaciones que construyen los mundos que han de venir.

La siguiente curaduría se organiza con motivo del lanzamiento del proyecto de digitalización de algunos de los textos de la nombrada Biblioteca, parte del MA Book and Byte de la Universidad de Leiden.

Este es el que se conoce como El mapa de De Bry. Si se agranda la imagen podrá ver un armadillo gigante justo encima de la linea equinoccial, un tigre, un león, una amazona y un descabezado. Este último es nombrado como "un hombre de la tiera de Iwaipanoma sin cabeza".

Desde sus primeros relatos los europeos adjudicaron talentos extraordinarios al hombre americano. Como parte de su "salvajismo" se contaba la capacidad de éste de interactuar con los mounstrous, sin duda una característica que despertó temor a conquistadores, narradores e ilustradores.

1 comment:

Anonymous said...

Las posiciones radicales estan a la moda,sinembargo, al estar mediadas por posiciones razonales, se continua creyendo, que vale la pena ser habitante del planeta tierra.