Tuesday, February 6, 2007

Galería Apátrida y Stay Human

Esta es la última adquisición de la Galería. A partir de este momento hace parte su bandera. Es la historia de Michael Franti, famoso músico de San Francisco, que decide tomarse el hippismo muy en serio y arrancar, no a protestar inutilmente en los prados de Washington o fumar marihuana a las aceras de Ginebra, sino a rodar un docuemental en el centro de la candela. El docuemntal está dividido en dos partes: la primera parte es su visita a Iraq en medio de la ocupación gringa y la segunda, como si esa visita fuera poco, Israel y Palestina.

Se va con su guitarra sin hablar nada de los idiomas locales. Cuando tiene problemas para comunicarse toca la guitarra. La gente responde: o lo rodean en un círculo feliz o se va sin decir más... Nunca una pelea. En la primera parte del documental se pasea por las calles de Bagdad hablando con artistas de tatuajes, directores de emisoras clandestinas, intelectuales, viudas, madres que perdieron a sus hijos, taxistas, soldados gringos... Como ha de esperarse, todos contestan lo que ya todo el mundo sabe: "Si estábamos mal con el tio Sadamm y empeoramos con las primeras tropas marines, la situación con el US Army y sus equivalentes europeos sólo ha empeorado"...

Mientras que la ocupación en Iraq va empeorando (y las armas de destrucción masiva??), no muy lejos de allí la confrontación entre invadidos e invasores suma décadas de existencia. Entre la estupidez de la WAR ON TERROR y los excesos inauditos de las INTIFADAS, Israel y Palenstina se enfrascaron en una olla a presión que genera juventudes divididas, sordas y llenas de odio. Franti nos muestra ambas caras de la moneda: se va a la franja de Gaza y habla con soldados isrealíes y con agitadores palenstinos; entrevista a jóvenes israelíes que se niegan a unirse al ejército y filma a campesinos que diariamente cruzan la "linea verde", una especie de frontera estrictísima impuesta por los israelíes que los obliga a pasar largos controles para cultivar en sus propias tierras durante el día y regresar, atravezando los controles nuevamente, por la noche.

Desde Jerusalen Franti nos presenta toda clase de personas que desde la boca del lobo trata de armar una sociedad en la tan nombrada y ensangrentada (dizque) Tierra Santa: músicos árabes e israelíes que se reunen a improvisar juntos, madres de lado y lado cuyos hijos murieron en enfrentamientos y que, en medio del dolor, deciden conocerse, unirse y volverse un ejemplo de reconciliación para el mundo.

El mayor logro de Franti, según la humilde opinión de esta galería, es haberse ido a "ver" como era de los territorios en guerra sin otro estandarte que la música como elemento de unión, alegrpia y esperanza. Llevando su música a soldadados de bando y bando, distensiona, al menos por un ratico, a terroristas, asesinos, invasores o rebeldes, sea cual sea su bandera. "Medir el costo humano de la guerra" se repite, es el objetivo del documental. Increible pero cierto. Por "costo humano" nos habían habituado a entender "número de cadáveres".

Los muertos no sirven para acabar guerras. Las guerras las sufren quienes permanecen vivos, los que quedan son los que se acostumbran, luchan, se rinden o hacen las paces. Durante los 86 minutos que dura este docuemntal, la Galería Apátrida garantiza treinta momentos en los que el espectador se conmoverá. Al final es la misma vieja e incómoda sensación: Vivimos en un mundo de mierda en donde la gente muere sin saber por qué, en donde los soldados son obligados a pelear para satisfacer el apetito de poder de unos pocos cobardes de corbata.

El hippismo vuelve pero esta vez es más convincente. Publicaciones como ésta prometen acciones contundentes, concretas y masivas. Esperemos que no haya nada de "locuras" como recibir a los periodistas en la cama. Hay que ver los links de ayuda que se promocionan en el cuadernillo del mismo. Para empezar:

http://www.iknowimnotalone.com/

2 comments:

Robert Max Steenkist said...

Mi gran amigo Omar piensa que el lenguaje de esta entrada es demasiado fuerte y me dio a entender desmotiva a la gente a verse el documental. Si se pasó por aqui, leyó y le interesó, por favor contribuya a este debate.

Anonymous said...

Siempre hay pretextos para la desmotivaciòn,siempre hay excusas para la crìtica,es la pasarela actual; invitaciones como la presente son la excepciòn.Aplausos para quièn tiene la sensibilidad de cantar a la vida.