ENREDADOTRAVEZ
Descubro con sorpresa que hace más de seis meses no escribía en este espacio. La falta de compromiso es evidente. Puedo encontrar varias y diferentes excusas:
-En este tiempo recorrí Holanda en bicicleta (Leiden-Groningen: 7 días, regreso en bus), armé un equipo de fútbol de perros en Chia, me convertíen el campeón de Piquis (Canicas) en varios pueblos de Colombia, fui el gusano de la Gran Manzana, me volví un Santo en Grecia, me vi en el espejo en el cual Suleyman el Magnífico suspiró después de verse manipulado por su esposa, abracé a Aristóteles en Thessaloniki, conquisté una isla de piedra y traté de prender un carro muerto de "segundazo" en la Playa de la Monja.
- Escribí una tesis de Maestría y preparé la sustentación.
- Me metí, de cabeza, en Facebook (eso explica casi toda mi ausencia en los círculos sociales habituales).
- Me mudé a La Colonia Griega de Breestraat, trasteando un año de fotocopias, volantes, cds quemados, revistas robadas del tren, recibos, pagarés no cobrados y notas varias.
- Alquilé la casa número 14 en Jacob Katzlaan.
-Leí tres novelas, cinco obras de teatro, cinco libros de poemas.
-Escribí un cuento, un poema y una obra de teatro (todos rechazados por, incluso, las editoriales más perratas del viejo mundo, incluso les ofrecí dinero)
- Me volví fotógrafo voluntario para Amnesty International Regio ZZ, Holanda.
- Escogí la figura que quiero tatuarme.
- Me dejé el bigote hasta que encontré la razón por al cual la mayoría de hombres no se dejan el bigote: el olor de la comida se queda impregnado en los pelos...
Al contrario de lo que le pasa a Roberto Bolaño (él sí un escritor de verdad) a mi lo que me jode es que sólo tengo "certeza vital" y nunca el tiempo (o el talento) suficiente para convertir todo eso en certeza verbal. En ambos casos nada de lo anterior existe. En el segundo caso porque las palabras nunca fijan las cosas con suficiente exactitud y en el primero porque ninguna memoria es lo suficientemente amplia como para almacenar con fidelidad, si quiera de manera remota, lo que se vive.
Al pensar que los pocos lectores que tenía pueden haberse largado a perder el tiempo en otras líneas, estás sí actualizadas a menudo, siento un poco de verguenza. Quizás mi madre es la única que siga consultando mi blog con la esperanza de tener noticias de su hijo. Madre, a tí, este resumen y mi promesa (de nuevo) de mantenerte informada: estoy bien, como tres veces al día, me baño regularmente.
Menos mal no incluí el link de este blog en ninguno de los CVs que he entregado últimamente.
-En este tiempo recorrí Holanda en bicicleta (Leiden-Groningen: 7 días, regreso en bus), armé un equipo de fútbol de perros en Chia, me convertíen el campeón de Piquis (Canicas) en varios pueblos de Colombia, fui el gusano de la Gran Manzana, me volví un Santo en Grecia, me vi en el espejo en el cual Suleyman el Magnífico suspiró después de verse manipulado por su esposa, abracé a Aristóteles en Thessaloniki, conquisté una isla de piedra y traté de prender un carro muerto de "segundazo" en la Playa de la Monja.
- Escribí una tesis de Maestría y preparé la sustentación.
- Me metí, de cabeza, en Facebook (eso explica casi toda mi ausencia en los círculos sociales habituales).
- Me mudé a La Colonia Griega de Breestraat, trasteando un año de fotocopias, volantes, cds quemados, revistas robadas del tren, recibos, pagarés no cobrados y notas varias.
- Alquilé la casa número 14 en Jacob Katzlaan.
-Leí tres novelas, cinco obras de teatro, cinco libros de poemas.
-Escribí un cuento, un poema y una obra de teatro (todos rechazados por, incluso, las editoriales más perratas del viejo mundo, incluso les ofrecí dinero)
- Me volví fotógrafo voluntario para Amnesty International Regio ZZ, Holanda.
- Escogí la figura que quiero tatuarme.
- Me dejé el bigote hasta que encontré la razón por al cual la mayoría de hombres no se dejan el bigote: el olor de la comida se queda impregnado en los pelos...
Al contrario de lo que le pasa a Roberto Bolaño (él sí un escritor de verdad) a mi lo que me jode es que sólo tengo "certeza vital" y nunca el tiempo (o el talento) suficiente para convertir todo eso en certeza verbal. En ambos casos nada de lo anterior existe. En el segundo caso porque las palabras nunca fijan las cosas con suficiente exactitud y en el primero porque ninguna memoria es lo suficientemente amplia como para almacenar con fidelidad, si quiera de manera remota, lo que se vive.
Al pensar que los pocos lectores que tenía pueden haberse largado a perder el tiempo en otras líneas, estás sí actualizadas a menudo, siento un poco de verguenza. Quizás mi madre es la única que siga consultando mi blog con la esperanza de tener noticias de su hijo. Madre, a tí, este resumen y mi promesa (de nuevo) de mantenerte informada: estoy bien, como tres veces al día, me baño regularmente.
Menos mal no incluí el link de este blog en ninguno de los CVs que he entregado últimamente.